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Pie de Atleta

El pie de atleta o tiña del pie es una infección fúngica causada principalmente por dermatofitos (un tipo de hongos que afectan a la piel, las uñas y el pelo), que se puede sobreinfectar con Cándidas y bacterias.

Los hongos encuentran en los ambientes húmedos (piscinas, saunas, duchas, gimnasios, zonas públicas...) condiciones especialmente favorables para su desarrollo. Una persona sana al caminar descalza pierde constantemente escamitas finísimas de la piel y las reparte invisiblemente por el suelo. En las personas ya infectadas, estas escamitas contienen esporas de hongos que pueden infectar fácilmente a otras personas al entrar en contacto con la piel.

El pie de atleta afecta mayoritariamente a adultos jóvenes (principalmente hombres), aunque también es habitual en niños menores de seis años. Esta patología tiene gran prevalencia en ciertos colectivos como deportistas y personas que frecuentan gimnasios y piscinas colectivas, y es la micosis superficial más frecuente.

En la primera fase del pie de atleta los síntomas son leves (enrojecimiento, picor ocasional, pequeñas grietas entre los dedos de los pies y descamación), y el 85% de los hongos infectantes son dermatofitos. Pero a medida que la infección avanza y se complica se sobreinfecta por especies del género Candida y por bacterias. En estas fases, los síntomas se hacen más evidentes (lesiones en las plantas de los pies, microvesículas fisuras y grietas dolorosas), y es cuando muchos de los pacientes empiezan a tratarse.

Por ello, ya que en numerosas ocasiones el pie de atleta se encuentra en una fase avanzada, es recomendable un antifúngico tópico de amplio espectro como Canesten (Ver siguiente articulo). Su principio activo, clotrimazol, penetra hasta alcanzar las capas más profundas de la piel y es eficaz durante las tres fases de la infección, actuando no sólo frente a dermatofitos, sino también frente a Cándidas y bacterias.

Al ser un fármaco tópico, su tratamiento es muy sencillo: después de lavar los pies y secarlos cuidadosamente, sobre todo entre los dedos, sólo hay que aplicar el antimicótico de dos a tres veces al día, y continuar aplicándolo de dos a tres semanas después de la desaparición de los síntomas.


Consejos para prevenir el pie de atleta

Mantener nuestros pies libres de hongos es muy sencillo, sólo hay que seguir unos buenos hábitos higiénicos y tener en cuenta estos sencillos consejos:

  • Higiene diaria de los pies, secándolos bien después de lavarlos, especialmente entre los dedos.

  • No dejar los pies en agua caliente más de 10 minutos.

  • Cambiar los calcetines y el calzado diariamente. Siempre que sea posible, llevar zapatos transpirables de piel o materias naturales.

  • Evitar las rozaduras causadas por zapatos que no se ajusten adecuadamente.

  • Utilizar zapatillas tipo chanclas en gimnasios, piscinas, vestuarios y duchas.

  • Si usted o algún miembro de su familia padece pie de atleta, evite caminar descalzo por alfombras y moquetas.

  • Para evitar la nueva aparición del pie de atleta es aconsejable espolvorear calcetines y zapatos con un antifúngico en polvo.

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