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Las grandes virtudes del corredor

¿De qué nos sirve entrenar como locos y mejorar si no desarrollamos las grandes virtudes internas que poseemos todos y cada uno de los corredores? A través de http://www.runners.es/ te dejo este ensayo de Franc Beneyto donde nos desvela las claves del alma del corredor


Empleamos mucha tinta aconsejando a los runners cómo mejorar, cómo hacer las series, cuántas y a qué ritmos; cómo y qué comer para rendir bien. Informamos del mejor material adaptándolo a cada una de nuestras características y necesidades. Nos atrevemos a dar planes de entrenamiento para terminar con éxito cualquier tipo de prueba, sea en barro, pista, ruta o montaña. Incidimos en la necesidad de hacer el calentamiento, vuelta a la calma, masaje y hasta pruebas de esfuerzo pero… ¿De qué sirve todo esto si no desarrollamos las grandes virtudes internas que poseemos todos y cada uno de los corredores?


¿Acaso sirve de mucho saber que haciendo series de mil a un ritmo determinado podremos mejorar sustancialmente, si no poseemos la virtud de “esforzarnos” para hacer desde la primera hasta la última serie? ¿O que a pesar de que tenemos el mejor par de zapatillas del mercado no somos capaces de tener la virtud de la “fuerza de voluntad” para calzarlas incluso en días de viento, calor o lluvia?


Pues en este artículo os vamos a hablar de esta imprescindibles virtudes que todos poseemos y que, desarrollándolas, nos convertirán en auténticos runners, en excelentes deportistas.


Vamos a lo que nos interesa, que es hablar de esas virtudes que nos van a convertir en deportistas ejemplares, dignos de cualquier elogio:


  • FUERZA DE VOLUNTAD: Virtud gracias a la cual nos permite levantarnos de la cama para ir a entrenar de buena mañana. O apagar la televisión cuando sintonizamos nuestro canal favorito para ponernos nuestras zapatillas “comekilómetros” cuando en el sofá estamos de maravilla. O cuando no hay frío, calor, lluvia o viento que nos frene y salimos a trotar sin inventarnos excusa alguna. Creemos firmemente que esta gran virtud convierte a los aficionados a correr en auténticos runners, pues con ella somos capaces de renunciar a ciertos placeres en beneficio de nuestra forma física.

  • CONSTANCIA: Madre de todas las virtudes ya que al aplicarlas día a día nos hace mejorar constantemente. También permite que los más veteranos apenas pierdan la forma adquirida años atrás. Con constancia, el atleta perdura siempre.

  • ESFUERZO: Gracias al cual conseguimos excelentes entrenamientos y, con estos, muy buenas competiciones. Cumplir al 100% lo planificado para cada día nos da mucha seguridad. Nos sentimos capaces de cualquier reto al haber realizado todos los deberes. Al esforzarnos, estimulamos el organismo a emitir una respuesta. Si este esfuerzo es adecuado, la respuesta es una mejora sustancial del rendimiento.

  • DISCIPLINA: Virtud ligada al deporte. Concebimos al deportista como una persona disciplinada que sabe qué y cuándo comer; cuándo entrenar fuerte y cuándo suave, etc. Un runner disciplinado acata las decisiones de las normativas y a los contrincantes. El corredor disciplinado es un ejemplo a seguir.

  • COMPAÑERISMO: El running es el único deporte en el que dos amigos pueden ser rivales durante el tiempo que dura la carrera y, al finalizar, suelen incrementar la amistad previa. ¿Cuántas veces, además, hemos dado o nos han ofrecido agua al dejar atrás un avituallamiento? En ocasiones dos corredores (conocidos o no) llegan a meta cogiéndose de la meta dándose las gracias sin importar quién es mejor. El running dignifica al ser humano.

  • PASIÓN: Los obstáculos desaparecen. Competir y salir a entrenar cada día es una gran satisfacción. La pasión nos permite correr apreciando la naturaleza humana. El esfuerzo de cada zancada nos hace sentir libres, disfrutar del hace sentir libres, disfrutar del sol, la lluvia, las cuestas, los ritmos fuertes, la victoria o la soledad. Sintonizamos con nosotros mismos y vivimos con armonía y plenitud.

  • RESPETO: Virtud que hace que todos podamos practicar este deporte con garantías. Cuando entrenamos en la pista, no invadiendo cualquier calle. O cuando competimos, no agarrando o empujando al primero que se nos cruce. No armando líos… Respetando las normativas y los reglamentos nos respetamos a nosotros mismos y por tanto ganamos todos.

  • INTELIGENCIA: Sólo con el hecho de recordar y llevar a la práctica todas las virtudes anteriores demostramos que somos inteligentes. Denotamos una buena memoria y que la mejora de nuestro rendimiento no es debida al azar. El atleta inteligente se documenta periódicamente siguiendo los manuales y las nuevas tecnologías. Busca los mejores recursos posibles para mejorar: instalaciones, material, entrenador, competiciones acordes a las posibilidades, etc. Estudia y analiza las mejores tácticas de carrera, cuándo buscar los picos de forma y cómo son los trazados de los circuitos para dosificar los esfuerzos…

  • PACIENCIA: Fundamental para lograr el máximo rendimiento personal. Con paciencia, normalmente años, todos podemos alcanzar objetivos impensables el primer día que comenzamos. Muchas veces vemos, al cabo del tiempo, atletas que en sus inicios eran algo así como tortugas, y que, con los años, se han convertido en auténticos galgos a los que no podemos dar alcance. Con constancia, esfuerzo, disciplina, fuerza de voluntad, pasión, compañerismo, respeto y paciencia, un simple aficionado a correr se convierte en un excelente deportista.