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Las Zapatillas más ligeras del momento. Nike Flyknit

Nike nos muestra la tecnología ultraligera que llevarán las zapatillas que ofrecerán a los atletas que compitan en los juegos olímpicos de este año en Londres. Se trata de Flyknit y el vídeo publicitario es cuanto menos sorprendente.




Está nueva tecnología de Nike, según cuentan, es el resultado de 4 años de desarrollo con programadores, ingenieros y diseñadores para crear una especie de “zapatilla calcetín” tejiendo directamente la forma con hilo, aplicando refuerzos de tela y una suela especial.


Gracias a esto han desarrollado la zapatilla especial para maratones Nike Flyknit Racer cuya superficie pesa tan sólo 34 gramos y que en total apenas llega a los 160 gramos en la talla 43.

Esto supone una reducción del 19% con respecto a las Nike Zoom Streak 3, zapatillas que llevaron todos aquellos que pisaron el podio en los campeonatos del mundo de maratón del año pasado.

Pero Nike, pensando también en los meros mortales ha creado las Nike Flyknit Trainer+, que con un peso superior de 220 gramos y, esperemos, un precio probablemente inferior, están pensadas para todo tipo de corredores.

Las Racer y Trainer+ saldrán a la venta en julio-12, aunque no hay ni palabra de su precio.

¿Compensan esos ínfimos gramos menos en unas zapatillas ?

Joseph Hubertus Pilates


Joseph Hubertus Pilates (Mönchengladbach, Alemania, 1883 – Nueva York, Estados Unidos de América, 1967) fue el creador de un método de entrenamiento físico-mental al que llamó Contrología, por primar el control de la mente sobre el cuerpo. Hoy en día es conocido como método Pilates o simplemente Pilates.


Primeros años

Joseph Pilates nació en la pequeña localidad de Pornaticus. Su padre, cuyo apellido original era Pilatu, era de ascendencia griega y fue un galardonado atleta en Alemania. Su madre era naturópata y de ascendencia alemana.

Joseph fue un niño flaco y enfermizo. Padeció asma, raquitismo y fiebre reumática, por lo que desarrolló una musculatura débil que derivó en alteraciones posturales y en anquilosis articular (disminución o imposibilidad de movimiento). Esto le llevó a estudiar el cuerpo humano, buscando la manera de fortalecerse mediante el ejercicio físico. El médico de la familia le regaló un viejo manual de anatomía y con él consiguió aprender todas las partes del cuerpo. También pasó mucho tiempo estudiando el movimiento de los animales, filosofías orientales y los métodos de entrenamiento de los antiguos griegos y romanos, a los que admiraba porque consideraba que habían conseguido el ideal de equilibrio entre el cuerpo, la mente y el espíritu. Así, practicó diversas disciplinas que influirían en su método de entrenamiento, como culturismo, lucha, yoga, taichí, meditación zen y gimnasia, a lo que sumó el estudio de la mecánica corporal y de la correcta respiración.

Fue tal su determinación para mejorar que a los catorce años, superadas sus enfermedades, comenzó a posar como modelo anatómico y con el tiempo se convirtió en un gran deportista, consiguiendo cierto éxito como boxeador y gimnasta y adquiriendo un buen nivel en natación, submarinismo y esquí.


Traslado a Inglaterra

En 1912 se trasladó a Inglaterra para mejorar su técnica como boxeador y trabajó también en el circo y como instructor de defensa personal (se dice que enseñó a los detectives de Scotland Yard). En 1914, convertido en estrella circense, viajó por todo el país junto con su hermano realizando un número en el que se presentaba como “una estatua griega viviente”, al igual que hacía Eugen Sandow, considerado el padre del culturismo y de gran fama por aquellos años.


Al llegar a Lancaster, y con el comienzo de la Primera Guerra Mundial, fue internado, debido a su nacionalidad alemana, en un campo de concentración.


Allí se empeñó en adiestrar a los internos en lucha y defensa personal para mejorar su estado físico y empezó a idear una serie de ejercicios especialmente diseñados para ser realizados en el reducido espacio del que disponían, lo que supuso un gran avance en el desarrollo de su método.


Posteriormente fue trasladado a otro campo en la Isla de Man, donde trabajó como camillero en un hospital y comenzó a tratar a heridos de guerra. Como a muchos de ellos su estado de salud no les permitía levantarse de sus camas, montó sobre éstas un sistema de muelles en los que apoyaban las extremidades mientras se ejercitaban. Se dice que gracias a estos ejercicios ninguno de los internos sucumbió a la gran pandemia de gripe de 1918, en la que se estima que perecieron 200.000 ingleses.


Tras la guerra regresó a Alemania. Su trabajo con los internos del campo de concentración se conoció y fue invitado a entrenar a la policía militar de Hamburgo en autodefensa. En estos años también tuvo clientes privados como el bailarín y teórico de la danza Rudolph Laban, que incorporó algunas de las teorías de Pilates en su trabajo, o Mary Wigman, una famosa bailarina y coreógrafa que introdujo algunos de los ejercicios de Pilates como calentamiento de sus clases de danza. Durante estos años se dedicó también a la rehabilitaicón de veteranos de guerra, para lo que instaló sobre sus camas cuerdas que inmovilizaban las extremidades y, posteriormente, poleas, lo que sería el origen de dos de las máquinas de entrenamiento que posteriormente desarrollaría, el trapecio (o cadillac) y el reformer.


Su fama se extendió entre la clase médica, ya que con su método conseguía que la rehabilitación de los enfermos fuera más integral y rápida. Entre 1923 y 1926, según las distintas biografías, fue invitado a entrenar al nuevo ejército alemán, pero al no estar de acuerdo con la política alemana renunció al cargo y, aconsejado por el experto en boxeo Nat Fleischer y con la ayuda del boxeador Max Schmeling, decidió exiliarse en Estados unidos.


Los años dorados

En el barco que le trasladaba a Estados Unidos conoció a la que se convertiría en su segunda esposa, Clara (no hay datos sobre su primer matrimonio). Clara era una profesora de infantil que padecía artritis y a la que trató durante el viaje para aliviar sus dolores. En 1926 abrieron en Manhattan (New York), en el número 939 de la Octava Avenida, esquina a la calle 56, un estudio para enseñar su método. Allí comenzó a trabajar con los aparatos que había diseñado para rehabilitación, el cadillac y el reformer, y creó otros nuevos, como la silla Wunda o el barril. Se dice que el primer barril lo hizo con uno de cerveza y que usó las abrazaderas para crear el círculo mágico. Las máquinas fueron fabricadas por su hermano Fred, que era carpintero, razón por la cual, siguiendo esta tradición, hoy en día siguen fabricándose en madera y acero.

Pronto se hizo popular entre coreógrafos y bailarines, ya que en el mismo edificio había varios estudios de danza y locales de ensayo. Su método ayudaba a los bailarines a mejorar su técnica y a recuperarse de las frecuentes lesiones derivadas del entrenamiento intensivo. Empezaron a acudir a su estudio famosos coreógrafos como Ruth St. Denis, Ted Shawn, Jerome Robbins, George Balanchine y Martha Graham. También otras personalidades como el actor José Ferrer o el escritor Christopher Isherwood. La coreógrafa Hanya Holm comenzó a incorporar los ejercicios de Pilates a sus clases.

En 1934 publicó junto al editor Judd Robins Your health: a corrective system of exercising that revolutionizes the entire field of physical education ("Tu salud: Un sistema correctivo de ejercicio que revoluciona todo el campo de la Educación Física"), un pequeño librito de apenas sesenta páginas en el que, con un lenguaje que en algunos momentos puede resultar anticuado hoy en día, expone su filosofía vital y sus, no obstante, revolucionarias para la época teorías sobre salud, higiene y ejercicio físico. El libro está acompañado de fotografías, del propio Pilates y otras personas, que aclaran y refuerzan estas teorías. En el último capítulo incluso propone unos nuevos modelos de sillas y camas, cuyos prototipos construyó él mismo. El título de sus diez capítulos da una idea de su contenido y del pensamiento de Pilates: Una grave situación; Salud, una condición normal y natural; Deplorables condiciones; Hacia abajo; ¡Remedios de sentido común!; “Contrología”; "Equilibrio de cuerpo y mente"; ¡Primero educar a los niños!; ¡Hechos probados! y Camas y sillas de nuevo estilo.

Entre 1939 y 1951, Pilates y su esposa acudieron al festival de danza Jacob’s Pillow, en las montañas Berkshire, en Massachusetts. Mucha gente rica y famosa, aunque también de otras clases sociales, comenzó a asistir a su estudio y se convirtió en un personaje conocido, pues a pesar de cuidar su salud solía ser el rey de las fiestas y era un gran amante del whisky y de fumar puros, como demuestran algunas fotografías. También era habitual verle corriendo por las calles de Manhattan en pleno inverno vistiendo tan solo un diminuto bañador.

En 1945 publica, junto a William J. Miller y también con Judd Robbins como editor, su segundo y último libro, Return to life through contrology ("Regreso a la vida a través de la contrología"), un manual en el que, tras una introducción de Miller explicando los fundamentos del método, se muestra, con fotografías del propio Pilates, que por entonces contaba 65 años de edad, la ejecución de 34 ejercicios básicos.

Pilates falleció en octubre de 1967, a los 87 años de edad. Dos años antes, el fuego había arrasado su estudio y, según algunas biografías, su fallecimiento fue causado por las heridas que sufrió al día siguiente del incendio al visitar los restos del gimnasio intentando salvar algunas de sus pertenencias. Sin embargo, Mary Bowen, una de sus alumnas, afirma que murió por un enfisema. Su esposa se hizo cargo del estudio hasta su fallecimiento en 1977.

Cual es el ejercicio mínimo que debes hacer para estar en forma



Mens sana in corpore… ¿in sepulto? El ejercicio y una dieta equilibrada nos ayudan a llevar una vida sana pero no siempre es sencillo saber dónde parar o hasta dónde seguir a la hora de practicar ejercicio físico para que nuestros sudores obtengan un resultado adecuado tanto como no excederse para evitar lesiones. 

Afortunadamente un grupo de científicos ha investigado ara averiguar cuál es la cantidad mínima de ejercicio que necesitamos hacer para estar en forma. Se acabó el sudor innecesario.



Al parecer tanta obsesión con estar en forma va a terminar con una buena noticia: necesitamos esforzarnos menos de lo que pensábamos. Al menos para no estar fondones, pero estamos hablando de lo mínimo, olvídate de afrontar un maratón o el Alpe d’Huez si te quedas en este nivel de esfuerzo.

Investigadores de la Universidad McMaster han desarrollado una versión de los esquemas básicos de las rutinas habituales de entrenamiento de los atletas de alto nivel. Estos se basan en intervalos cortos de intenso esfuerzo hasta llegar a la extenuación física alternando con periodos de descanso y recuperación. Hablaríamos por ejemplo de 90 segundos de carrera a máxima velocidad al 90% de la capacidad seguidos de 90 segundos de descanso. Diez repeticiones de esta rutina (una media hora en total) tan solo un par de días a la semana bastarían para que quien lo lleve a cabo pueda mantener una forma física adecuada. ¿Quién no tiene un par de raticos a la semana para sudar?

A pesar de que este entrenamiento nos pueda parece demasiado moderado las pruebas efectuadas durante varias semanas en dos grupos, uno de personas en baja forma y otro de personas con patologías cardiacas han demostrado que los resultados obtenidos no tienen nada que envidiar a otros entrenamientos físicos más exigentes basados en un tiempo de entrenamiento más extenso o un mayor número de días a la semana de practica deportiva.

Estos resultados positivos serian también extrapolables a la población sana o incluso a la que ya practica deporte pero la conclusión parece clara: con un poquito de ejercicio alternando picos de intensidad con descanso basta para no resoplar cuando subimos unas escaleras.

Garmin Forerunner 610. La prueba


Os presento el último reloj deportivo de la marca Garmin, el Garmin Forerunner 610.

Se trata de un completo reloj-pulsómetro muy atractivo, con una característica estrella: su pantalla es táctil. A parte de eso, ¿merece la pena? Os dejo la prueba que ha realizado desde www.Xataka.com


El Garmin Forerunner 610, tiene un precio de unos 300 euros, viene en un paquete que incluye los siguientes elementos:
  • Reloj con GPS
  • Cargador USB de pared.
  • Cable USB para recargar el reloj mediante un sistema de anclaje muy cómodo basado en el magnetismo.
  • Receptor Ant+
  • Pulsómetro.

Todos los elementos gozan de un acabado excelente, especialmente el reloj, con un marco metálico que lo remata. La correa es sólida y el cierre, muy robusto. 

El tamaño del reloj es considerable pero no llega ni de lejos a límites que no permitan usarlo a diario.

Controlando el reloj con una pantalla táctil

El control del Garmin Forerunner 610 se realiza casi íntegro desde su pantalla. La respuesta que ofrece es muy buena si tenemos en cuenta de donde venimos. No podemos esperar lo mismo que con la pantalla de un teléfono móvil, pero no hay sensación en ningún momento de torpeza, incluso usando guantes (de ciclismo o corredor, nada de los de lana que tanto abrigan).

Además, pese a que las opciones a veces pudieran parecer que no se van a poder activar por su diminuto tamaño, al final sí que podemos manejarlas con soltura, sobre todo después de unos días con el equipo en uso. Tan solo hay que acostumbrarse a tocar con más decisión que en un teléfono móvil.

La interfaz renovada del Garmin 610 nos ha gustado. Para poner en marcha el reloj solo hay que deslizar el dedo por su pantalla hacia la izquierda, apareciendo en ese momento el menú principal compuesto por cuatro opciones:
  • Historial: recoge los datos de las actividades perfectamente listada, así como el total. También podemos gestionarlas desde aquí.
  • Entrenamiento: aquí encontramos el corazón de la función deportiva del reloj. Podemos gestionar alertas, funciones de vueltas, pausa automática cuando nos detenemos en carrera, y las más interesante opciones de entrenador o carrera acompañada, en la que competimos contra marcas y referencias anteriores que podemos cargar en el sistema o con otros rivales que descargamos de Internet. Aquí también podemos configurar el reloj para que nos de opción de tener la actividad de ciclismo en los menús o no.
  • Configuración: en esta opción podemos variar los parámetros, datos y elementos de la configuración del reloj, entre ellos el perfil del usuario, la activación o no del podómetro o la alarma.
  • Destino: una especie de función GPS que nos da la posición exacta en la que nos encontramos o que nos puede guiar a un destino cuyas coordenadas le marquemos nosotros.
En esos menús, podemos recurrir al que podríamos llamar como menú contextual con el botón no físico situado en la parte inferior.
Volviendo a la pantalla principal, disponemos de cuatro paneles configurables donde encontrar desde la hora hasta la distancia, ritmo de carrera, datos cardíacos, entre otros.

Garmin Forerunner 610 en funcionamiento
Con todo bien configurado según nuestro perfil y necesidades, nos ponemos en marcha. En interior le ha costado encontrar los satélites para empezar a posicionarnos, pero ya en el exterior, esa detección es casi instantánea (a nosotros nos localizaba siempre en menos de diez segundos)

Llevar un chip SirfStar IV en su interior es lo que tiene de bueno. Además, la precisión del mismo la agradeceremos al pasar los datos de nuestra carrera a un mapa.

El control del reloj Garmin es muy cómodo con ayuda de la pantalla táctil. Como hemos comentado, incluso con guantes finos, en todo momento podemos gestionar las pantallas y opciones durante la carrera o el ejercicio. En funcionamiento disponemos de alertas configurables. Y no nos olvidamos de la retroiluminación.

El Garmin Forerunner 610 se puede mojar sin problemas, pero no está pensado para natación, algo en lo que, apretando mucho las exigencias, se podrían haber esforzado. Pero ya sería por buscarle alguna pega a este estupendo reloj deportivo con GPS.

Ya en casa, basta conectar el stick USB al ordenador para que los datos se envíen al programa correspondiente o el sitio web de Garmin de forma inalámbrica gracias a la conectividad ANT+, que también se usa para emparejar el reloj con diversos aparatos y equipos compatibles con esta tecnología.

Y no nos olvidemos que si hemos acumulado unas 7 horas de carrera o ejercicio, tendremos que poner a cargar el reloj. En nuestra prueba, en menos de dos horas (vía USB del ordenador), teníamos el Garmin 610 dispuesto a salir de nuevo a la calle.

La opinión
No hay duda de que con el Garmin Forerunner 610 estamos entrando en una gama de equipamiento avanzado para hacer deporte. El acabado, la calidad y fiabilidad del GPS no tienen discusión, como tampoco los accesorios incluídos.

Eso se refleja también en el precio, que es de más de 300 euros. Pero no os asustéis, hay modelos con funciones básicas similares a menor precio, y serían los ideales para empezar. Pero está bien saber que, cuando necesitemos algo más, cuando le sepamos sacar provecho a las nuevas funciones de entrenador personal o carrera acompañado, hay un buen producto esperándonos.

Squid, camiseta con sensores y aplicación móvil

Ya sabéis, que me encanta las aplicaciones y otros gadgets para correr, en especial para el móvil, te dan el pulso, registras rutas y velocidad, etc. 

Hoy os presento algo más. Squid es un planteamiento diferente, ya que se trata de una combinación de sensor, camiseta y una aplicación que te permite controlar directamente tus sesiones de musculación. Reuerda, un entreno completo de un runners incluye sesiones de pesas


A pesar de estar dirigido a la musculación, también cuenta con un pulsómetro para poder controlar tu entrenamiento con mayor precisión. La camiseta tiene 8 sensores que permiten saber si has realizado un movimiento, y lo registran para que al conectarlo al móvil puedas seguir tu sesión visualmente o por voz.

La aplicación te irá indicando las repeticiones que llevas, cuantas te quedan, el tiempo de entrenamiento que llevas y, en su más pura esencia gimnástica, la actividad de tus músculos.



Ha sido desarrollado por estudiantes de la Northeastern University de Boston, y por lo que veo un prototipo más, no creo que llegue al mercado esta camiseta, pero seguro que pronto saldrá algo parecido, cada día surgen más prototipo como este.

¿ Creéis que realmente tanto sensor y control nos va a ser útiles? ¿A un profesional ok, pero a un amateur??



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